El saldo sangriento de un fallido alzamiento nacional

Publicado el 28 de agosto de 2026, 7:00

Aunque soy un convencido partidario de que lo prometido es deuda, admito que no será tarea fácil en este post ser breve. Confieso, eso sí, que he dedicado el máximo esfuerzo a recuperar los fragmentos dispersos de una de las acciones contra la dictadura castrista, donde más cubanos que lucharon contra ella, fueron fusilados.

Las cifras más conservadoras y documentadas, de lo que quiero destacar en este post, señalan 75 ejecuciones entre los días 30 y 31 de agosto de 1962 en la Fortaleza de San Carlos de La Cabaña en La Habana. El número de ejecutados en todo el país, en juicios sumarios por tribunales militares, según relatos fragmentarios, se calcula en unos 300, asociados al alzamiento armado contra la dictadura y decenas de condenados a largos años de prisión.

La Masacre del 30 de agosto cómo se le conoce en círculos de la oposición cubana a este plan, involucró a militares y civiles, ex miembros del Ejército Rebelde, del Ejército Constitucional y ex partidarios de Fidel Castro.

El Frente Anticomunista de Liberación planeó un alzamiento armado para ese día en La Habana y otras ciudades de Cuba, y contó con el respaldo y colaboración del Movimiento 30 de Noviembre, Unidad Revolucionaria, el Movimiento Montecristi, y el Movimiento de Recuperación Revolucionaria (MRR).

El líder principal del FAL fue el excapitán del Ejército Rebelde, Evelio Francisco Pérez Menéndez (conocido como “Comandante Frank” o “El Duque”), junto a Jesús Faraldo, y a varios nombres de guerra o legítimos como Jorge Ruiz Segura, Lucio Flavio, Séneca Lucas, Julio López, José Antonio Villamil Arias, Pedro González, entre otros, según informes de la inteligencia estadounidense.

El objetivo era coordinar a militares de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, policías, marinos y organizaciones para tomar La Habana y otros puntos de la isla.

El jefe militar de la operación según algunos relatos era el coronel del Ejército Constitucional, Manuel Álvarez Margolles.

El levantamiento, que estaba señalado para el 30 de agosto a las 9:00 p.m. Incluía: Bloqueo de accesos a la capital con vehículos. Corte del fluido eléctrico. Explosión de la planta eléctrica de Tallapiedra. Dinamitar el puente Almendares y el Túnel de La Habana.Toma de estaciones de policía y cuarteles menores y distribución de armas a civiles opositores.

El plan fue infiltrado por el régimen. Se produjeron detenciones masivas en todo el país en la mañana del 30 de agosto, entre ellas sus principales dirigentes.

El diplomático, Jaime Caldevilla, jefe de Información y Prensa de la Embajada de España en La Habana, dedicó un espacio en sus informes al fallido levantamiento, publicado en el libro de mi autoría El Espía de Franco en La Habana donde explica:

Uno de los objetivos más acariciados por los conjurados del FAL, era el asalto a las bases soviéticas en las que se suponía la existencia de proyectiles balísticos; ocasión habrá más adelante para detallar que estos hombres llegaron a celebrar conversaciones con los soldados recién llegados del Báltico y de la Europa Central y que estos les manifestaron que, ellos “lo que deseaban era la libertad pero que en lo que, planeaban era casi imposible que pudieran ayudarlos”.
Estos hombres del FAL, cuyo heroísmo y valentía nadie niega, cometieron el grave error de no contar con un Jefe idóneo, de confundir a los que simpatizaban dentro de los cuarteles con la sublevación, como auténticos comprometidos y seguidores; llevados de su entusiasmo e inocente impericia, se les ocurrió algo verdaderamente arriesgado e imprudentísimo, por falta del conocimiento interno de su modo de funcionar: visitaron las Embajadas Occidentales y anunciaron sus propósitos para pedir su colaboración en el sentido de que informasen inmediatamente a sus gobiernos, cuando el Golpe de Estado se produjese.
Alguno de los embajadores occidentales creyó, que el FAL, la primera conjura castrense del nuevo Ejército de la revolución marxista leninista iba a triunfar, y a punto estuvo de comunicárselo así a su gobierno. El día 27 de este mes de agosto consultó conmigo; conocía yo a varios de los principales encartados, sabía que eran hombres decididos y dispuestos a jugarse la vida en el empeño de derrocar al régimen por el cual no habían luchado. Yo mismo les advertí que con una organización tan deficiente, su fracaso era seguro. El embajador tenía ya redactado el telegrama: “No lo envíe señor embajador, esta sublevación está fracasada de antemano” le dije.
Y así fue; además de otros informes el gobierno castrista supo, por alguien, no sé si diplomático o subalterno de una de las embajadas que visitaron los entusiastas conjurados, que el golpe de Estado se daría el 30 de agosto a las diez de la noche. Cerca de 300 jefes y oficiales fueron arrestados entre el 29 y el 30, algunos fusilados inmediatamente, otros encarcelados. La sublevación había abortado.
Interiormente nada había que temer y aquel levantamiento había sido un suicidio, lleno de nobleza, pero también sobrado de imprudencias.
Como víctima singular que nada tenía que ver con aquel patriótico alzamiento al filo de las doce y minutos de la noche también entre el 29 y el 30 era fusilado Manolín Guillot, que había sido detenido el mes de mayo anterior y sufrido torturas en Las Cabañitas, singulares ergástulas de tormento.
A pesar del fracaso, aquella sublevación puso nervioso a todo el gobierno y Fidel Castro creyó que sus ramificaciones eran mucho mayores que las descubiertas.
La purga de oficiales del antes llamado Ejército Rebelde, el que le siguió en la Sierra Maestra fue típicamente estalinista. Pero no dormía tranquilo en ninguna parte el Amo de Cuba, como con la relativa independencia que las conveniencias de la Unión Soviética le consentían”. El Espía de Franco en La Habana, págs..51-53. Editorial Universo de Letras. Pablo Alfonso.

Entre los fusilados destacados figuran líderes como el coronel Margolles, Juan Carlos Montes de Oca, coordinador militar en La Habana del 30 de noviembre, Luis Carlos Sánchez Carpente, coordinador nacional estudiantil también del 30 de noviembre y el propio Evelio Francisco Pérez Menéndez fusilado el 21 de septiembre de 1962.
En la causa 408-62 radicada el 9/20/1962, conocida como conspiración de Santa Rosa de Lima, fecha que se conmemora el 30 de agosto, fueron fusilados Manuel Morales Jeréz, Celio Armenteros Aruca y Delio Antonio Torres Hernández.
El excapitán del Ejército Rebelde, Ricardo Olmedo Moreno (sobreviviente del ataque al Palacio Presidencial de 1957) fue ejecutado por la misma causa meses más tarde, el 30 de mayo de 1963.
Los que no fueron ejecutados recibieron largas penas de prisión. Tal es el caso del Doctor Alberto Fibla González; cardiólogo y médico de la Marina, que cumplió 26 años de cárcel.

Condenado a 30 años en un juicio sumario que duró 40 segundos, Fibla llegó a Miami el 13 de mayo de 1988, liberado por gestiones de la Administración Reagan y ha sido autor de varios relatos sobre los acontecimientos del 30 de agosto.

A sus 98 años, está en una residencia de cuidado de la salud para ancianos en Las Vegas, Nevada, pero con serias dificultades de audición, que sólo le permiten comunicarse por escrito, según explicó José Bello, otro exprisionero cubano, residente en la Florida. quien mantiene una información diaria sobre la salud de exprisioneros cubanos y también de las acciones realizadas por los opositores cubanos contra la dictadura a lo largo de estos 67 años, que envia por correo electrónico a la lista de sus miembros. 

Bello, compartió la foto digital que acompaña esta nota sobre la conspiración de las FAL, pero no se ha podido encontrar ningún archivo público sobre este histórico documento, que según parece fue publicado como un folleto que circuló en medios del exilio en la década del 60.

El principal (y prácticamente el único documentado de forma detallada) archivo desclasificado de la CIA sobre la FAL (Fuerza Anticomunista de Liberación / Frente Anticomunista de Liberación) aparece en el Cuban Counter Revolutionary Handbook del 10 de octubre de 1962.
Este manual, elaborado por la estación de campo de la CIA dedicada a operaciones cubanas, es un compendio secreto destinado para ordenar el caos de los cientos de grupos anticastristas (exilio e internos). Clasifica las organizaciones en “Leading”, “Secondary” y “Minor”. La FAL figura en la Parte II: Secondary Organizations.
El manual se envió al FBI con nota de la CIA (noviembre 1962 / referencias posteriores) indicando que era un “survey” de organizaciones anticastristas.
Según ese documento de la CIA, Salvador Torres Morales fue el principal representante del FAL en Estados Unidos. Sin embargo, no hay una biografía, fecha de nacimiento, profesión previa, trayectoria posterior ni detalles personales amplios disponibles en fuentes abiertas sobre dicha persona, cuyo nombre aparece, casi exclusivamente, en el contexto de este grupo y del documento de inteligencia de la CIA.

Vale destacar que mientras la CIA elaboraba ese minucioso manual de organizaciones subversivas anticastristas, la entonces Unión Soviética había desplazado ya en Cuba miles de soldados, desembarcado aviones IL28 e instalado una docena de bases de misiles antiaéreos y balísticos nucleares, además de armas tácticas también nucleares, que no detectó la CIA, sino un vuelo de reconocimiento el 14 de octubre, cuatro días más tarde de confeccionado el citado manual.

Este es mi modesto aporte a la fecha y a los hombres que lucharon por rescatar la democracia en Cuba, ofrendaron su vida en ese empeño y pagaron con años de cárcel y exilio, su desafío a la dictadura que todavía oprime a los cubanos. El propósito y deber es no olvidarlos.

#Cuba #Dictadura #Rebelion #Comunismo.

 

 

 

 

 

 

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