Por las calles de La Habana transita un hombre que predijo hace años las sombras largas que oscurecen hoy a Cuba.
Casi nunca va acompañado. Anda sólo en un viaje, sin interrupciones, de ida y vuelta, que parte desde la casa hacia algún lugar sin rumbo fijo, porque a sus 81 años, y con la diabetes que lo acosa no hay un trabajo adonde acudir.
No siempre fue así, un hombre solitario, de pocos amigos, o de amigos distanciados, quizás porque nunca lo fueron en realidad.
En otros tiempos fue una persona poderosa. Con relevancia en las altas esferas del poder. Miembro del Buró Político del Partido Comunista de Cuba, de la Asamblea Nacional del Poder Popular, a cargo de un estratégico Ministerio de gobierno y con un largo futuro garantizado en la cúpula gobernante porque, además de ser eficiente, inteligente y organizado, integraba el estrecho circulo familiar del Clan Castro.
Todo eso cambió en cuánto pronosticó las sombras que envolverían a Cuba en poco más de una década, si no se tomaban medidas urgentes. Advirtió que el colapso energético de Cuba estaba a la vuelta de la esquina si las viejas y agotadas termoeléctricas del país no recibían el mantenimiento y las reparaciones capitales requeridas por su tecnología obsoleta.
Marcos Javier Portal León fue destituido el 14 de octubre de 2004 como ministro de la Industria Básica de Cuba - que dirigió por 20 años-, y de todos sus cargos por discrepar de Fidel Castro.
“Lamentablemente ese hombre fue sacrificado por ser inteligente y guapo. Lo mató su propio brillo y eso no se perdona”, me comentó un conocido desde La Habana.
La versión oficial publicada en Granma explicó que su destitución, a solicitud de Fidel Castro, se debió a “fuertes tendencias hacia la autosuficiencia y a la subestimación de criterios de otros experimentados compañeros”.
En realidad, sus criterios técnicos para modernizar el Sistema Eléctrico Nacional chocaron con los proyectos de Castro que favorecía el uso de grupos electrógenos independientes para no depender de las termoeléctricas.
Los cubanos enfrentan hoy el legado de aquellas ideas de Castro, tan elogiado en el reciente centenario de su natalicio por sus brillantes proyectos, mientras la cúpula gobernante atribuye la crisis al cerco energético de Estados Unidos, y silencia el deterioro, casi irreversible, de las viejas termoeléctricas que nunca fueron atendidas debidamente.
El caso de Portal, casado con Tania Fraga Castro, hija de Ángela María Castro Ruz ( 1923-2012) la hermana mayor de los Castro Ruz no es único.
Basta con señalar dos casos donde los críticos de Castro sufrieron igual suerte.
El teniente del Ejército Rebelde, Orlando Borrego Díaz (1936-2021), ministro de la Industria Azucarera, quién en 1968 le advirtió a Castro que su plan de producir 10 millones de toneladas de azúcar en 1970, era imposible de lograr y le ocasionaría graves consecuencias económicas al país.
Lo que contribuyó a su salida del ministerio.
Humberto Pérez González (1937-2026) ministro presidente de la Junta Central de Planificación (JUCEPLAN, entre 1976 y 1986. Vicepresidente del Consejo de Ministros, miembro del Buró Político del Partido Comunista de Cuba (1980-1985) y diputado a la Asamblea Nacional (1976-1986).
Figura clave en la implementación del Sistema de Dirección y Planificación de la Economía (SDPE), de inspiración soviética, tras el fracaso de la zafra de los Diez millones, fue destituido durante el llamado Proceso de Rectificación de Errores y Tendencias Negativas implementado por Castro a mediados de los años 80 .
Pérez fue destituido y se convirtió en uno de los principales “chivos expiatorios”: se le acusó de ser “sovietizante”, “mimético” y “copiador de dogmas foráneos”, responsabilizándolo con medidas políticas que el propio Castro había respaldado años antes.
Como cualquier otro caudillo político, narcisista, ególatra y megalómano, Castro fue un patrón clásico del tipo de gobernante que no tolera nunca las críticas a sus proyectos, planes y promesas. Quienes lo cuestionaron sufrieron el castigo de su audacia.
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