CONTINUACION DE LA SINOPSIS DEL LIBRO FIDEL delirios y fantasias

"Este libro no es un ensayo sociopolítico sobre el castrismo, ni dicta pautas para reconstruir la democracia en Cuba. Es una narración periodística basada en hechos, en las promesas que muchos desconocen o la frustración ha borrado de su memoria.
"Ciertamente, cuando la Revolución suprimió los negocios privados dio un extraordinario paso de avance. Ya no hay nadie en nuestro país que se pueda ganar 100 pesos en un día. Es decir, ya no hay nadie que pueda ganar 30 veces lo que gana un obrero trabajando duramente. Ya no hay nadie que sin sudar la camisa pueda ganar 30 veces más que el que suda la camisa (APLAUSOS).
Y una de las primeras batallas en la marcha hacia el comunismo es ir progresivamente de abajo hacia arriba —repito—, disminuyendo esos desniveles de ingresos, es decir, marchando hacia el igualitarismo en los ingresos, ¡hacia el igualitarismo en los ingresos! Todavía no significa una distribución comunista, pero será un enorme paso hacia esa forma de distribución comunista..."(1968).
En este texto no hay teoría, porque he querido alejarme de cualquier tentación de solemnidad. Aquí no hay una propuesta académica.
Confieso, eso sí, que hay mucha ironía y también mucha pena: Por los aplausos gratuitos, por el fanatismo que endiosa a los caudillos y a los iluminados.
Fidel siempre puso sus sueños por encima de las necesidades de Cuba. Aunque cada uno de los aplausos recibidos, por sus delirios y fantasías, comparten la responsabilidad por el triste saldo que nos deja su legado.
Incorporo a estas líneas un fragmento del Prólogo, escrito por la profesora Isabel M Soto Mayedo y que considero concluyente:
"...Este libro es ese rastro y la mejor sátira del “héroe legendario”, del “líder supremo”, del “comandante invicto”, del ser “inmortal que sobrevivió a sus enemigos”. Y este amago de introducción es mi manera de ayudarles a leerlo -a ustedes, los más jóvenes, que no estuvieron en aquellas filas; y también a quienes sí estuvimos y aun intentamos entender qué fue exactamente lo que nos pusieron en la boca desde el primer día de escuela y por qué nos costó tanto llegar a rebelarnos contra ello a pesar de nuestras luces, a pesar de las evidencias..."

 

(Continuación del fragmento El espía de Franco en la Habana publicado en Facebook)

- Precisamente, por eso, aquí le será más fácil a la URSS penetrar con su acostumbrada sutileza. Todo estriba en que vosotros, que no sois comunistas os deis cuenta a tiempo.

Otro de los presentes, que luego fue Embajador en una capital europea y cuándo le dijeron que volviese a Cuba se negó a ello, manifestó: "todo se fundamenta en lo que Mikoyan y Fidel hayan firmado. Si tengo acceso a la lectura de ese Protocolo sabremos a qué atenernos".

Y supo bastante del Protocolo Secreto y se calló y admitió el nombramiento y ya fuera de Cuba avisó a dos de sus amigos. Solo uno pudo salir; el otro pululaba por los aledaños del Ministerio de Relaciones Exteriores, hasta que lo enviaron a una granja.”[1]

Estos informes de Caldevilla, resumidos en sus papeles escritos a fines de 1969, se han confirmado con el paso de los años, a medida que los documentos oficiales han sido desclasificados, en sus niveles políticos, militares y económicos.

Reitero esta afirmación, anotada ya anteriormente, porque es necesario contextualizar sus relatos, con la debida credibilidad, que los documentos desclasificados en años recientes por Estados Unidos, Rusia y la misma Cuba le otorgan.

Es Caldevilla quien revela la temprana llegada a Cuba (1960) de miles de militares, técnicos y especialistas en seguridad del bloque soviético, que el régimen de Castro comenzó a recibir, no solo para instruir a sus fuerzas armadas y personal de inteligencia, sino incluso para combatir a los opositores que se habían alzado en diversas zonas montañosas del país.

Es inevitable comparar en este punto, la diferencia con el dictador Batista, que combatió a los guerrilleros de Castro con el Ejército de la República y la Policía Nacional, aunque eso no lo exime de los crímenes y la represión cometidos contra los grupos revolucionarios.

Castro y sus íntimos, quienes se daban golpes de pecho, proclamando su independencia y celoso guardián de la soberanía nacional, no vaciló en importar técnicos y especialistas militares soviéticos para combatir a los cubanos que se le revelaron con las armas en las montañas y en la lucha clandestina en las ciudades.

Tal es el caso del coronel del Ejército Rojo, Pável Pablovich Stepanov, seudónimo bajo el cual combatió en la zona de los Montes Urales de la Unión Soviética durante la Segunda Guerra Mundial.

Había nacido en Madrid en octubre de 1909, como Francisco Ciutat de Miguel, miembro del Partido Comunista Español, combatió en las filas republicanas y se refugió en la URSS tras la victoria de las fuerzas franquistas.

Ciutar llegó al Aeropuerto Internacional José Martí de Rancho Boyeros desde Curazao con una identidad falsa. Viajó desde la Unión Soviética, y pasó por Checoslovaquia y Bélgica.

Así contó su llegada, Sofía Kokuina, la esposa rusa con quien se uniera dos años más tarde de su arribo a Cuba el 4 de marzo de 1960. 

“—¿Quién fue el hombre que lo llamó al salir del aeropuerto?

—Flavio Bravo, comunista de fila que lo condujo a casa del también militante, Secundino Guerra. El 6 ó el 7 le presentaron al Che, y unos días después, como el 10 ó el 11, a Raúl, de quien llegó a convertirse en asesor.

Francisco Ciutat de Miguel es su nombre de pila, pero amigos y familiares le llaman Paco. Hasta que el 28 del propio mes, durante un recorrido por la Laguna del Tesoro, en la Ciénaga de Zapata, el Comandante en Jefe Fidel Castro decide otorgarle un alias:

—Hay que cambiarle el nombre, camarada. ¿Cuál le pondremos? Bien, lo he pensado, le pondremos Ángel. Usted es el más viejo de todos y muy parecido a mi papá, que también era español. Se llamará Ángel, Ángel Martínez Riosola. Luego veremos lo de los grados.”[2]

Digamos que quiso la casualidad, que la llegada de Ciutat a Rancho Boyeros se produjera el mismo día de la explosión del barco francés La Coubre que, días antes había zarpado del puerto de Amberes, Bélgica, y descargaba 31 toneladas de granadas y 44 toneladas de municiones.

La explosión se produjo alrededor de las 3.10 pm estremeciendo la ciudad. Minutos después una segunda explosión provocó nuevas víctimas entre los socorristas, militares y ciudadanos que acudieron al lugar a prestar ayuda. El saldo final, según cifras que nunca las autoridades confirmaron con sus identidades, fue de setenta muertos, treinta y cuatro desaparecidos y más de cuatrocientos heridos.

Este era el segundo viaje que el mercante francés hacía a Cuba con armamentos. En el primero, La Coubre zarpó también desde Amberes hacia La Habana con un cargamento de modernos fusiles FAL, que el embajador del gobierno revolucionario en Bélgica, Gustavo Arcos Bergnes,[3] había negociado con la fábrica de fusiles, con la debida autorización del Ministerio de Relaciones Exteriores de Bélgica.

Cuba aseguró que la explosión había sido provocada por un sabotaje, del cual acusó, sin pruebas a Estados Unidos. Durante el discurso pronunciado en el sepelio de las víctimas de La Coubre, Castro sustituyó el lema Patria y Libertad y proclamó por primera vez el de Patria o Muerte. En lo adelante las monedas cubanas serían acuñadas con la misma consigna.

“El que se haya entretenido en aplicar el termómetro a las relaciones entre Cuba y Norteamérica, durante aquellos meses primeros de 1960 verá los altibajos de la fiebre que culmina en la ruptura de relaciones, básico y fundamental problema, para la Unión Soviética. Episodios de estas crisis son la explosión del barco "La Coubre", ocurrida el día cuatro del mes de marzo.

La gratuita acusación a Estados Unidos de culpabilidad fue contestada por Nota Diplomática de protesta, por el ministro de Estado Mr. Herter…”[4]

Ninguno de los cientos de documentos secretos desclasificados hasta ahora por Estados Unidos relacionados con las acciones o políticas adoptadas contra el régimen comunista cubano menciona a la explosión de La Coubre, que ha quedado para la historia con la misma incógnita autoría de la explosión del Maine en el Puerto de La Habana que facilitó a Estados Unidos la declaración de guerra a España y su intervención en Cuba.

En este caso la explosión de La Coubre facilitó a Castro la justificación para la compra de armas y equipos militares a la URSS y sus satélites europeos, y abrió una nueva brecha para el rompimiento de relaciones con Estados Unidos que alentaba Moscú.

Quizá sería demasiado especulativo preguntarse ¿estaba Ciutat en Bélgica durante los días en que se cargaron los explosivos en La Coubre? ¿Algúna agencia de seguridad o inteligencia, historiador o periodista investigativo ha comprobado bajo qué identidad llegó Ciutat a Cuba desde Curazao, o entró a Bélgica?

A fin de cuentas, la explosión de La Coubre pudo ser un accidente; ocurrir por un mal manejo del material explosivo, o un sabotaje como asegura el régimen castrista. Pero si alguien se benefició con ese lamentable centenar de muertos y heridos no fue precisamente Estados Unidos, sino la Unión Soviética, y como ya sabemos, todavía…” Moscú no cree en lágrimas”.

[1] Cita textual de los papeles de Caldevilla. Págs. 47-50.

[2] Un hombre que tuvo tres nombres | LA TECLA CON CAFÉ. Por Mercedes Rodríguez García. Ver Anexo 3

[3] Gustavo Arcos Bergnes (1926-2006),fue uno de los asaltantes del Cuartel Moncada; exiliado en México no regresó a Cuba en el yate Granma porque un balazo recibido en el Moncada le había paralizado una pierna. Bajo el seudónimo de Ulises, recorrió varios países de Centroamérica recaudando armas y dinero para los combatientes de la Sierra Maestra. Regresó a Cuba tras el triunfo revolucionario de 1959 y  nombrado Embajador en Bélgica, Holanda y Luxemburgo (Benelux). Renunció al cargo y regresó a Cuba en 1960 para plantear abiertamente sus discrepancias con el rumbo que había tomado la revolución. En 1964, es condenando a 10 años de cárcel por supuestos delitos ''contra la seguridad del Estado''. Salió de la prisión en 1969, tras una huelga de hambre, pero permaneció bajo vigilancia policial y se le prohibió viajar al extranjero. En estas condiciones, planificó una salida ilegal del país, junto con su hermano Sebastián. El plan fue descubierto y ambos resultaron detenidos en 1981 y condenados a siete años de prisión. En 1983, en el Combinado del Este, Gustavo y Sebastián conocieron a Ricardo Bofill y decidieron formar parte del Comité Cubano Pro-Derechos Humanos (CCPDH).Cuando decidimos salir al exilio, Arcos salía de la cárcel. No quiso, como era lo natural, estarse tranquilo durante algún tiempo. Lo que hizo este católico militante fue pasar inmediatamente a encabezar el Comité Cubano Pro-Derechos Humanos en Cuba, el vórtice mismo de la cólera de la dictadura. .El fecundo magisterio de Gustavo Arcos. Por Adolfo Rivero Caro, El Nuevo Herald, 13 de agosto de 2006.

[4] Cita textual de los papeles de Caldevilla. Pág.51

Proxima publicación. Lanzamiento oficial Agosto 13-2026

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Para recordar a quienes lo han olvidado o lo desconocen los delirantes programas ideados por Fidel Castro, donde se derrocharon millones de dólares, y que fueron en esencia la causa de la ruina económica de la Cuba de hoy, además, de la dictadura represiva y totalitaria que lleva ejerciendo el poder en la isla desde 1959.